jueves, 15 de mayo de 2014

SULFURARSE

Las aguas sulfuradas son excelentes para la piel. Todos los sulfitos que contienen esas aguas termales tienen propiedades minero-medicinales que aplicadas sobre el cuerpo y el cutis nos hacen vernos más jóvenes y lucir mejor.

Necesito irme un día de estos a las termas a "sulfurarme" tranquilamente. Se experimenta una enorme sensación de relax combinando los distintos tratamientos que pasan de las piscinas de agua caliente a las duchas de agua fría. También en algunos spa es posible encontrar un barreño como los de antes lleno de agua fría donde podemos introducirnos completamente antes de pasar a la siguiente piscina.

Cada vez que voy vuelvo nueva a casa. Es grato estar allí dentro con música ambiental y en la más exquisita soledad. Son momentos para mi, pues aunque vaya acompañada me gusta dejar que los demás disfruten de las piscinas de aguas sulfuradas a su libre albedrío. No soy ni nunca he sido de esas personas "lapa" que no saben vivir sin estar pegadas a los demás. Pienso que aunque la persona que nos acompaña sea nuestra pareja es bueno dejarle su espacio para que se relaje y pueda reflexionar pues para eso son los baños árabes, los spa, las termas o cualquier lugar público o privado con baños de aguas minero-medicinales.

Pero esta entrada en mi blog la he titulado "sulfurarse" porque sulfurarse tiene una doble connotación. Sulfurarse es también enfadarse o enojarse mucho con alguien. Hace escasamente poco tiempo que me vengo sulfurando antes los comentarios y malas formas de otros, aunque tengo que decir que cada vez me enfado mejor. Ahora cuando me enojo con alguien lo que hago es leerle la cartilla (como digo yo) a la persona correcta. 

Todos aprendemos poco a poco que nada de lo que digamos o hagamos hará cambiar a ciertas personas en su manera de comportarse. Dicen los que saben del tema que si todo el mundo fuera igual, el mundo sería un aburrimiento. Puede ser que lleven razón, aunque me van a permitir poner en cuarentena semejante aseveración (risas).


La vida es una y es ahora. No quiero perder el tiempo con personas que no valen la pena. Sé que puede sonar fuerte decir que hay personas que no valen un colín, pero a mi me han demostrado que así es después de darles su oportunidad me volvieron a decepcionar varias veces presentando el mismo comportamiento molesto e irritante. 

En fin, vivir para observar, escuchar y sentir como todo lo que dejamos detrás ya no importa, pues es historia o simplemente, como diría el refranero popular: "agua pasada no mueve molinos". 

Así mismo acontece en la vida cuando tomas la decisión de dejar atrás aquello que te hace mal y a aquellas personas que provocaron tu ira, tu enojo y tu enfado, pues nadie está obligado a soportar aquello que le causa daño a su alma, a su corazón y que en cierto grado trastoca su vida para hacerle sentir un nadie.

Elsa López Raña
15 de Mayo del 2014



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